A lo largo de más de una hora, el partido tuvo un solo dueño. Marruecos se adueñó del balón desde el pitido inicial de Wilton Sampaio y arrinconó a una Holanda planteada con defensa de cinco, incapaz de pasar del centro del campo. Frenkie de Jong y Gravenberch vivieron apartados , sin opciones de hacer llegar el balón a Brobbey, mientras que los de Ouahbi generaban ocasión tras ocasión.
Si Holanda llegó viva al tramo final fue por 2 motivos : su portero y la suerte. Verbruggen firmó paradas monumentales —dos consecutivas a El Aynaoui y a Hakimi en solamente un minuto— y la madera completó el muro, con un cañonazo de Hakimi al larguero (min. 52) y otro remate al poste tras un córner. El choque, además de esto , fue durísimo : Van Hecke acabó con la cara ensangrentada y la remera de Chadi Riad acabó rota en sus duelos con Brobbey.
Y entonces, como en tantas ocasiones , marcó quien menos lo mereció. En la primera llegada clara tras los cambios de Koeman (Weghorst, Koopmeiners), una acción de Summerville abrió el espacio para que Gakpo empujara el 1-0 (min. 72). Un poco que trascendió el marcador: el delantero del Liverpool, que atravesaba días muy, muy duros personalmente , miró al cielo y se fundió en un abrazo colectivo con toda la plantilla. Piel de gallina.
Pero Marruecos nunca dejó de insistir, y la perseverancia tuvo premio. Issa Diop, que había salvado a los suyos en su área, subió al ataque para conectar de cabeza, a la salida de un centro envenenado de Talbi, un testarazo que no dejó opción al portero. El 1-1 recompensó una hora extendida de asedio y forzó la prórroga.
En el tiempo plus se repitió el guion: dominio marroquí y un Verbruggen sobrehumano. El misión del Brighton firmó la parada de la noche, un mano a mano antológico ante Rahimi (min. 96), y sumó otra intervención desmesurado para sostener el empate en el momento en que la jugada de los de Ouahbi solicitaba gol a voces. Holanda, sin solamente pasar del centro del campo, se agarró a su portero y a un Weghorst providencial para subsistir. Entre el desgaste y los golpes —Saibari terminó con una brecha sangrante en la ceja—, el 1-1 resistió hasta el final.
Y llegaron los penaltis, donde apareció el otro gigante de la noche. Holanda pegó primero con la publicación de Koopmeiners, pero la tanda se transformó en un desafío de guardametas. Bounou, viejo verdugo de España en Probar 2022, las adivinó prácticamente todas y se erigió en héroe, mientras la madera castigaba a los neerlandeses: fallaron El Aynaoui, Kluivert —al palo— y Timber, en una serie de infarto. Achraf también estrelló el suyo en el poste, pero Marruecos no tremió : Saibari, pese a la brecha en la ceja, transformó el penalti definitivo para el 3-2 que metió a los Leones del Atlas en octavos.
Justicia para un Marruecos que fue mejor durante 120 minutos y que en este momento se va a medir a Canadá en octavos de final, con un viable cruce con España en unas hipotéticas semifinales. Holanda, que volvió a caer en los penaltis como en 2014 y 2022, se marcha de un Mundial en el que apenas mereció más que el destello de Gakpo.


