Contundente y sufrida victoria de Francia para llevarse los primeros tres puntos de su conjunto , en un difícil debut en el Mundial 2026 en el que se confió a un Kylian Mbappé de récord –con su doblete se convirtió en el máximo goleador histórico de su país– para someter a una combativa Senegal. Con dos finales sucesivas y un aparato de ensueño, había mucha expectación con la puesta en escena de una Francia que regresa ser favorita.
No decepcionaron los Leones de Teranga, que propusieron un partido complicadísimo para los galos, con mucha intensidad en la presión para robar y atacar y una defensa infranqueable. Tan férreo fue el equipo senegalés atrás que el primer remate claro de Les Bleus llegó en el 18’ y se quedó en la defensa. Tuvo réplica instantánea, con un balón a la espalda de Theo Hernández que Sarr colgó fuera. El choque comenzaba a calentarse. para Senegal, que estrelló en el palo un zarpazo de Nico Jackson tras una pérdida de un Mbappé, que unos días antes había prometido mucho más compromiso defensivo.
A los pocos minutos, Sarr conminó con un disparo lejano que se fue desviado. Y, en la última de la primera parte , los Leones de Teranga tuvieron una ocasión que habría cambiado el devenir del partido: Sané se desmarcó para recibir en el área y poner el balón atrás, pero Sarr la mandó a la grada y el partido salió al reposo sin goles.
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Todo cambió al regresar del descanso. Francia encontró la principal debilidad en Senegal, los desmarques en diagonal. Y la explotó. Avisó primero Olise, pero Mendy se realizó enorme. Luego fue el turno de Mbappé, que no acertó en el mano a mano. Y, a la tercera, fue la derrotada. Olise volvió a hallar a Mbappé, con un envío descomunal –y un desmarque a la altura– que rompió el esquema senegalés, y el balón fue directo a la red, con un toque sutil del capitán francés.
Otra vez, la contestación de Senegal fue instantánea : Jackson empató con un derechazo, si bien no no subió al marcador por fuera de juego. Con el partido roto, Barcola entró por Dembélé y, prácticamente en el primer balón que tocaba –otro pase de ‘rompelíneas’ de Rabiot– logró el segundo. No fue, ni muchísimo menos , la sentencia. Mbaye deseó darle emoción al último minuto con una jugada individual que acabó con un zapatazo a la red, pero Mbappé devolvió la calma con otro chicharro para ser historia de historia legendaria de Les Bleus.


