Todo partido de fútbol comienza mucho antes de que el balón eche a rodar. Puede perdurar horas, días o semanas la parafernalia de afirmaciones , portadas y tifos que se organizan en los estadios y demás guerra fría que se usa para intimidar al grupo contrincante , a su hinchada y hasta a los árbitros. El España-Arabia Saudita empezó a jugarse hace unos años y muy lejos del Mercedes Benz Stadium de Atlanta donde a las 12 de la mañana hora local se citaron los dos equipos.
¿Por qué razón un equipo que representa a uno de los regímenes más sanguinarios del planeta puede disputar este Mundial y los dos anteriores , a diferencia por ejemplo de Rusia que fue vetada por la FIFA cuatro días después de comenzar su invasión a Ucrania? Se explica por la geopolítica y la diplomacia pero más que nada por los petrodólares. Las mismas causas por las que esa supuesta organización sin ánimo de lucro que encabeza Gianni Infantino y que factura 11.236 millones de euros entre mundial y mundial ha designado a Arabia Saudita como sede en 2034, solo 12 años después de organizarlo en Probar y 18 de llevarlo a cabo en la Rusia de Putin.
Amnistía En todo el mundo y otras organizaciones que luchan por los derechos humanos llevan lustros denunciando que las ejecuciones sin juicio justo se cuentan por cientos todos los años en Arabia Saudita , que desaparecen bloggers (no weblogs , los weblogs también , pero aquí hablamos de personas) críticos con el régimen, que la mujer precisa de un tutor hombre que la autorice a casarse, divorciarse o ir al médico. “Cosas que pasan”, como ha dicho Donald Trump en el despacho oval en el momento en que la periodista Mary Bruce de A.C. News le preguntó en una comparecencia conjunta al príncipe heredero Mohammed bin Salman por la desaparición del columnista del Washington Post Jamal Khashoggi que fue asesinado y despedazado en el consulado saudita en Estambul. Según un informe de la CIA la orden partió del propio Khashoggi, según Trump en esa misma rueda de prensa, no está bien incomodar a los convidados del presidente. Según Infantino, Trump era la persona mucho más indicada a la que entregar el primer premio de la paz que organiza la FIFA. De esta manera estaban las cosas en el momento en que Lamine Yamal, Pedri, Unai Simón y compañía saltaron a calentar en el estadio de Atlanta. Cuando el balón echó a rodar los millones de espectadores que prosiguen el Mundial (se cree una audiencia potencial de 6.000 millones de personas a lo largo de todo el campeonato) solo pudieron ver a dos países empatados a puntos enfrentándose por un puesto en la próxima ronda. Solamente que eso. Así que puede decirse que Arabia Saudita , con su diplomacia, sus petrodólares y sus todopoderosos amigos, había ganado la anterior.
Luego empezó el fútbol, con media España en el diván tras su lastimoso empate contra Cabo Verde y su estrella, Lamine Yamal, por primera vez en el once titular, tras múltiples meses lesionado. Toda la semana se había sucedido el estruendos en la prensa deportiva que recriminaba el juego parsimonioso y el control sin riesgo en el arranque del campeonato contra un debutante. Y antes del primer minuto Yamal ahora se había ido de tres jugadores para poner un centro al que no llegó, por poco, Oyarzábal. En los días previos la joven estrella había mostrado su extrañeza frente tanta crítica. Y en el minuto tres ahora había puesto cuatro centros desde su banda derecha, en medio del dominio absoluto de la selección de españa , hipermotivada en ataque y en la presión, tras la decepción del primer día. El premio llegó pronto : en el diez Lamine ya había señalado al planeta con las manos el código postal de Rocafonda (Mataró, 08304) su homenaje al vecindario de donde salió su fútbol callejero. El primer gol en un mundial de Lamine fue un pase a la red después de un centro de Oyarzábal.
Los próximos diez minutos, que fueron un monólogo como prácticamente todo el partido, bastaron para finiquitar el duelo. Oyarzábal, la antiestrella que venía de ganar la Copa del Rey con la Real Sociedad y es el máximo goleador de esta era en la selección, remató un par de veces mucho más a la red (la primera con el exterior del pie, la segunda con la cara interna). No había llegado la pausa de recaudación de la FIFA (a fin de que las teles logren vender más anuncios ) y España ahora ganaba tres a cero. El guion no cambió en el segundo cuarto de este nuevo deporte inventado por Infantino. Pedri, Rodri y Dani Olmo dominaron el juego en el medio campo mientras que Arabia Saudí con modales futbolísticos de equipo principiante , perdía el balón con velocidad , incluido su portero. Tras uno de sus errores , Oyarzábal intentó superarlo con una vaselina pero su tiro con el exterior chocó con el larguero. Lamine volvió a intentarlo tres veces sin éxito desde fuera del área. Y en el descanso ambos se quedaron en el vestuario. Con el partido resuelto y un Mundial que puede durar hasta el 19 de julio, el cuerpo técnico optó por protegerlos.
Cambiaron ciertos solistas pero la partitura continuó igual. El primer córner de la segunda parte (tercer cuarto si somos rigurosos ) terminó en gol tras un tiro de Cucurella que acabó pegando en el portero saudí. La FIFA no se lo apuntó al último fichaje del Real Madrid , hiperactivo en ataque. Anotó gol en propia puerta.
El último cuarto tras otra pausa de supuesta hidratación (en un estadio con aire acondicionado y una temperatura de entre 20 y 22 grados durante el partido) sirvió para ver nuevamente en el campo a Nico Williams, que asimismo viene de una lesión y a Yeremi Pino, de estreno en un Mundial. También para conocer las noticias de verano de TVE (entre aquéllas que figura el Grand Prix con Ramón García). Autopromociones aparte, el primer tiro con algo de riesgo de Arabia Saudí llegó en el minuto 80 desde fuera del área y lo paró Unai Simón sin bastante problema. Y en el 90 anularon un gol a Ferrán Torres por fuera de juego visible en la tele que al VAR le costó múltiples minutos analizar. El marcador ya no cambió. 4 a cero y en medio del ambiente ciclotímico que siempre y en todo momento rodea al fútbol alguien tendrá la tentación de regresar a situar a España como enorme preferida del Mundial. seguramente ni había para tanto drama frente a Cabo Verde ni sería sensato sacar demasiadas conclusiones de la goleada a una selección muy menor.
Pero volvamos al comienzo. Aparte de todas las violaciones de derechos humanos en Arabia Saudí , Amnistía Internacional asimismo acusa al país de blanquear su dictadura invirtiendo un millonada en deportes y atletas. Lo llama “sportwashing”. Según reveló el períodico Marca, Cristiano Ronaldo cobra por jugar en el Al Nassr, con el que termina de ganar la liga 16,5 millones de euros. Por mes. Sí, han leído bien, 200 millones al año. Golfistas como Jon Rahm reciben salarios similares por disputar allí sus disputas. La FIFA va a ordenar allí el Mundial de 2034 de todas y cada una , todas. Por eso es una espléndida novedad que Arabia Saudita esté mucho más cerca de ser eliminada en la primera ronda. La otra victoria de España este domingo en Atlanta.


