Brasil está fuera del Mundial. De la manera más amarga se acaba la primera experiencia de Carlo Ancelotti al frente de la Canarinha. Haaland, en una segunda parte destacable de Schjelderup, selló el pase a cuartos y se mete de lleno en la riña por la Bota de Oro. Son siete ya los tantos que suma en su primera Copa del Planeta. Mortal. Inhumano. El ‘Cyborg’ que todo el planeta teme.
La enorme duda de Ancelotti era quién reemplazaría a Lucas Paquetá en el medio, lesionado y descartado para lo que resta de torneo. No tiene su mejor participación, pero su labor en defensa caía como agua de mayo. Martinelli, héroe ante El país nipón , fue el responsable de reemplazarle. Era un all-in, 4 delanteros para frenar a Sorloth, Odeegard y, sobre todo , Haaland.
De menos a más , a la Canarinha le costó hallarse. No se había cumplido ni el minuto de partido en el momento en que Berg, en una pared con Sorloth, abrió el marcador con un gol anulado. Susto de muerte. Brasil, tras ello, reaccionó. Pues a la jugada posterior Cunha cayó en el área en un penalti claro que el VAR corrigió justamente al árbitro, para el error de Guimarães desde los once metros.
Brasil despertó. La salón de máquinas carburaba, con un Casemiro distribuyendo y robando como en sus mejores años en el Madrid , Bruno Guimarães descolgándose al ataque, Martinelli entre líneas, reconvertido a volante, y un Vinicius incisivo por la izquierda. Suya era la tarea de dirigir a la Canarinha y cogió el casco vikingo por los cuernos. Afirmaban que Brasil no era Brasil, que la magia dejó de existir en el país del jogo bonito, pero pues no tenían a Carletto en el banquillo.
Porque su enorme acierto fué liberar a Vinicius. Primera parte redonda, pero tanto el gol como la asistenia se le resistieron. Ya fuera con un centro de tres dedos o robando en el área la billetera a Odegaard, no ha podido batir a Nyland. Entre ocasión y ocasión, Noruega sorprendía con contras vertiginosas. Brasil, notable en ataque y bastante atrás. Haaland se encontraba en letargo. Lo más interesante , su pique personal con Gabriel Magalhães. Se conocen de la Premier, se procuran y se molestan entre ellos. De menos a mucho más , liberados en ataque, Brasil volvió a ser Brasil. En su partido mucho más exigente , plantó clara.
La Canarinha tiene un problema , y gordo : le cuesta meterse en los partidos. El complementario tuvo exactamente el mismo guion que el primer acto; de menos a mucho más , Ancelotti tuvo que asca la carta Endrick para explota el partido. En su primer contacto con el balón tuvo la mucho más clara del partido. A pase entre líneas de Vini, se quedó solo ante Nyland en el mano a mano , pero falló en la definición.
Como en un partido de tenis, los golpes se pasaban de lado a lado. Del tiro de Rayan, una de las apuestas personales de Carletto, a la parada antológica de Alisson y el remate fallado de Haaland a centro de Ajer. Un espectáculo digno de un Mundial, pero el gol se hizo de rogar. Tanto, que a Brasil no le quedó otra que tirar de nostalgia para exprimir el último fútbol de Neymar de sus botas.
Fue ingresar el diez y el aparato caerse como un castillo de naipes. El “puede jugar 90 minutos” quedó en evidencia. Jugó Brasil con uno menos y terminó pagándolo. El destino juguetón deseó que a diez del final va a llegar la tragedia. A centro de Schjelderup, Haaland destapó el corcho de los cuartos. Brasil no perdió la esperanza y Noruega pecó de novato, con Nyland volviendo a intervenir. Pero Haaland, ya en el último minuto, mató el partido. Neymar recortó distancia en el tiempo de descuento de penalti, pero ya era tarde. Haaland volvió a aparecer. No existe quien le pare.


