El Deportivo ya tiene la primera. en primera. Digna y disfrutada. El equipo gallego se llevó la victoria frente a un Valencia penoso que no levanta la cabeza. En Coruña ha renacido un tipo que ya apunta a los cuarenta y que siempre y en todo momento ha sido un delantero espectacular. Aubameyang es una barbaridad. Transporta tres goles en tres partidos y su \'aura\' no deja de crecer. Un veterano comprometido que él solo fue con la capacidad de ridiculizar a los de Corberán, que prosigue tan perdido como la pasada temporada.
El primer gol lo marcó Riazor. La grada. Corría el minuto doce de partido y la celebración se desató en la hinchada justo antes que el Depor rascara un córner. Era una manera de escenificar la unión entre la afición, la plantilla y el club: ahora sí vamos todos a una, parecía vocear Coruña entera. Y en ese estado de éxtasis el centro desde la esquina golpeó en la espalda de Tárrega, lo de este chico con los goles en propia meta tiene una pensada, y sorprendió a Dimitrievski que poco ha podido realizar para detener el gol que dejaba a los de Corberán en la lona.

Con los visitantes sin saber qué estaba pasando , llegó el segundo. Lo de Aubameyang es de nota. La cosa comenzó con un obsequio del Valencia imperdonable. Una falta del costado a la que Rioja no le pudo dar altura. Salida a toda velocidad de los gallegos con Mario Soriano poniendo en vuelo al delantero de 37 años que arrancó, regateó a Jesús Vázquez a la carrera y con un toque sutil superó a Dimitrievski para poner el 2-0 en el marcador y esparcir todo su aura sobre el césped. Tres goles en tres partidos y media Europa intentando encontrar delantero.
El Deportivo, lejos de conformarse, quería mucho más mientras el Valencia perseguía sombras pidiendo la hora cuando no se habían jugado ni veinte minutos. En ese guion llegó el fallo garrafal del pueril Bright Ede. Su salida de balón la deberían ponerla en las academias de fútbol para no repetirla. El regalo lo aprovechó Sadiq para fusilar de cerca a Leo Román y cortar las diferencias.
El gol fue un pequeño oasis dentro de la mediocridad general de un Valencia inútil de producir. El Deportivo proseguía dominando y en un par de ocasiones ha podido llevar a cabo el tercero en frente de la pasividad protectora de un aparato que pese a acumular jugadores en la zaga no sacaba la cabeza. El partido se fue al descanso con un destello de Javi Guerra que se fue alto y poco mucho más mientras que los gallegos lamentaban no marcharse a los vestuarios con más margen.
La segunda parte arrancó con exactamente la misma pinta que la primera. Dominio absoluto del Deportivo y el Valencia dando sensación de derrota anunciada. Tras un par de ocasiones consecutivas de Aubameyang, llegó el tercero de los gallegos. Un cántico al horror defensivo entre los dos centrales del aparato terminó con otro gol en propia puerta, esta vez de Diakhaby tras fallo grosero de Tárrega. El mérito fue de Nsongo Bil, que peleó lo indecible y se llevó el premio.
El Depor celebraba y seguía mordiendo. Peleando cada pelota. El Valencia, en estado catatónico, no transmitía sensación de creer en la remontada, ni muchísimo menos. Ha podido hacer el cuarto Aubameyang, pero en esta ocasión Dimitrievski evitó que el desastre fuera a mayores. Sin latido, los de Corberán suman un punto de nueve posibles y el próximo rival va a ser el Barcelona en Mestalla. Todo dicho.


