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Mac Allister frustra la noche del Atleti, en Liverpool (2-1)

Está extraño el arranque de temporada en este Atlético de Madrid. Lastrado por el tema del Mundial, fue el club con mucho más finalistas, que condicionó la preparación; pero más que nada por el tema de un Julián Álvarez que enrareció todo lo imaginable el día a día de los colchoneros y modificó el plan de fichajes; este inicio de temporada dejó trazas de que el Atlético podría ser un aparato bien interesante a poco que acople ciertas cosas.

Pero claro, la competición no espera a nadie. Y en LaLiga ahora está a cinco puntos de diferencia del FC Barcelona, en solamente cuatro jornadas; y en Champions cayó en la primera fecha, en Liverpool, como en la temporada pasada. Y eso es lo alarmante.

Como en el curso anterior , al equipo de Simeone se le hizo bastante largo el partido a riberas del Mereyside, cuando había hecho lo más bien difícil , fallos propios le acabaron condenando. Algo semejante a eso que hace unos días le sucedía en casa del Athletic Club, si bien mucho menos grosero. En la Champions, el Atlético sí que ofreció mucha mejor cara y juego, pero esas cuestiones de las que charlábamos , a corregir, le condenaron.

Arrancó el partido en Anfield con un enorme ritmo, un choque a la altura de la competición que se dirimía. Al cuarto de hora, el Liverpool había tenido ya tres tiros y el Atlético una muy clara , de Baena, que se había ido desviado de la portería de Alisson, por no bastante.

Era una de esas noches en las que Jan Oblak tenía trabajo. Qué menos, tratándose de un histórico como el Liverpool, en su estadio, un templo de este deporte. Barcola, Szoboszlai, Ngumoha, Isaak… todos querían probar al misión esloveno, que respondía como en las considerables citas.

Pese a ello, el Atlético estaba bien asentado, con las ideas claras y movía el baló con criterio. Era cuestión de tiempo que todo encajase. Como lo hacía en el 17, en el momento en que Julián Álvarez veía un muy brillante pase entre líneas al desmarque de un Marcos Llorente que volvía a hacer de el el jardín de su casa. Se plantaba solo ante Alisson y le batía por prominente. Quinto gol del español en este estadio. No falla. Un gol que llegó tras 24 pases del Atlético, para los que tanto hablan del estilo y demás.

Eran los mejores momentos del Atlético, que rozaba el segundo de la noche, merced a un chutazo de Julián Álvarez, desde fuera del área, al que el meta brasileiro del Liverpool debía responder con una de esas estiradas que salen en los videos de ‘highlights’ de la temporada de Champions.

La mejor noticia para el Atlético fue la implicación de un Julián Álvarez, en tránsito de ser el futbolista que el equipo colchonero necesita. Mucho más metido, presionante, con ganas de procurarlo. Con una asistencia. Si los de Simeoe quieren optar a algo necesitarán la mejor versión del argentino. Veremos si está por la labor.

Aunque el equipo de Iraola se había lanzado a por el empate, la situación se encontraba aproximadamente dominada , hasta uno de esos errores de desatención que sepultaron al Atlético en San Mamés. Una pérdida de Kang-In Lee en el círculo central servía para montar una contra fulgurante, que acababa con un tiro raso de Barcola, que Oblak detenía con un nuevo milagro.

La jugada solicitaba a voces enviar el balón al Mereyside, pero la tibieza rojiblanca en la zaga, permitía una segunda acción en la que Araújo se sacaba un taconazo para que Szoboszlai cruzase lejos del alcance de Jan. Con decir que el uruguayo había sacado a pasear semejante recurso técnico, basta y sobra para entender la sepa de tensión adecuada.

Como había sucedido en Bilbao hace sólo unos días, el Atlético había sido mucho más intención y carta de presentación, que persistencia. Y por los pequeños datos , los desajustes, se volvía de deshilachar.

Y nada más comenzar la segunda mitad, otra de esas jugadas que exigían enviar el balón a la mierda, con múltiples rechazos, terminaba en el balcón del área, donde Alexis Mac Allister, sacaba un ‘chut’ seco con la izquierda, que se iba a la red. Ni suerte tenía el Atlético, porque el disparo pasaba entre las piernas de Koke, para distraer aún mucho más a Oblak.

Simeone metía en el campo a Lookman y Grimaldo, para intentar explotar la hondura por el costado diestro del Liverpool, por donde se movía Araújo. Posteriormente a Hjulmand, para intentar recuperar el centro del campo. Y Le Normand para llevar a cabo lo propio en la línea defensiva.

El Atlético apretó hasta el final , con una aceptable ocasión mucho más de Julián; aunque también estuvo a punto de encajar la sentencia, en un mano a mano de Barcola con Oblak que la lengua francesa envió pegado al palo. Al partido aún le daba

TiroAlPalo