Uno de los componentes que desgastó al Madrid la temporada pasada fue la racha de derrotas que acumuló como visitante en el comienzo de la Euroliga. Fueron 4 tropiezos para empezar. No ganó hasta el quinto capítulo, que fue en el Palau. Por ahora el Madrid de Pedro Martínez ha caído en Dubái y en Estambul, aunque cuenta con el colchón del título de la Supercopa.
Ante el Anadolu Efes de Pablo Laso el Madrid no funcionó durante demasiados minutos. Players importantes , como Tavares y Luwawu-Cabarrot, fueron insignificantes y cuando el equipo se ordenó, que no fue hasta el último cuarto, era bastante tarde.
Si la velocidad y el atrevimiento que marcan el juego de Pedro Martínez se ve manchado con 14 pérdidas en medio partido suceden cosas como la que vivió el Madrid en el segundo cuarto en Estambul. Fueron 12 puntos anotados y 9 pérdidas. Un cómputo insostenible. Y si se hurga un poco mucho más en las cifras resulta que hay más pérdidas que asistencias y que los regalos provocaron 23 puntos del Anadolu Efes. Un parcial de 11-0 en el tramo final de ese segundo cuarto patentizó la crisis donde se encontraba sumido el Madrid. Y eso que el partido no empezó torcido. Pedro Martínez apostó por el estreno de Nick Smith Jr. en el quinteto titular. El escolta estadounidense es el jugador "que más ha costado fichar", según ha confesado Juan Carlos Sánchez, el mafioso de la sección. Fueron 20 días insistiendo con mediación incluida de Luka Doncic a fin de que Smith diese el sí. Su aparición fue tan atrevida como fugaz. Dio pistas de su facilidad anotadora y de su inclinación a cometer faltas por pura desubicación.
Lo malo de las pérdidas del Madrid , 18 en suma , además de los puntos otorgados a los turcos, es que fueron dignas de un aparato cadete. Muchas resultaron incomprensibles por muy mes de septiembre en el que estemos. El otro factor inquietante fue el escaso impacto de Tavares. El aparato estuvo mucho más suelto con la pareja Okeke-Jantunen, pero ese dúo impacta en el momento en que ejerce como aspecto sorpresa. No se utiliza para sostener a lo largo de muchos minutos al equipo en Europa. Luego está la capacidad de cada uno para amoldarse al nuevo papel que conlleva la apuesta del entrenador. Ese proceso de aclimatación provoca demasiadas intermitencias. Nada que ver con el juego del Efes de Laso. Las piezas turcas funcionaron con precisión y no necesitó una aportación estelar de Mike James o Dario Saric.
El Madrid estuvo bastantes minutos desubicado a pesar del par de triples con que comenzó el tercer cuarto. Luwawu-Cabarrot se encontraba firmando su peor partido en meses y Tavares era extrañamente intrascendente. Con esos condicionantes el equipo se vio trece abajo, pero por lo menos comenzó a compartir el balón con método y rebajó la frecuencia de las pérdidas. Con un juego interior de nuevo con Jantunen y Okeke, el aparato se asentó, pero resultaba deficiente. Para parar al Efes la defensa debe tener considerablemente más peso por el hecho de que en el momento del trueque de golpes los James y compañía están contentos. Por eso la desventaja proseguía girando la decena de puntos y el reloj ahora empezaba a incomodar. Campazzo y Maledon han tomado los mandos. El primero, por pura personalidad; el segundo, porque ha entendido , mejor que absolutamente nadie , lo que espera de él Pedro Martínez. El partido se apretó. Y el desafío se convirtió en seis puntos que remontar con 72 segundos por jugar. Bastante para el actual Madrid.


